Desde
mediados de octubre del año pasado, nuestra moneda, el peso, desciende en caída
libre.
Ha perdido 13.28 por ciento frente al dólar y se cotiza en los peores niveles de su historia.
La tendencia bajista del peso mexicano frente al dólar no solo obedece a la fortaleza del billete verde por la recuperación de la economía estadounidense, pues factores como la debilidad de México y la caída en los petroprecios también afectan a la moneda nacional.
Por ejemplo, la caída en los precios del petróleo (un desplome de 48 por ciento en el precio de la mezcla mexicana de petróleo en seis meses), ha contribuido a acelerar la depreciación del peso debido a la alta dependencia de las finanzas públicas en esta materia prima. Esto llevó a la Secretaría de Hacienda a recortar el gasto público en 124 mil 300 millones de pesos para este año.
Las circunstancias han llevado a moderar las expectativas de crecimiento tras el recorte en el gasto público y aunque el efecto es relativamente moderado, se especula que pueda tener un mayor impacto
Muestra de ello es que recientemente el Banco de México recortó su pronóstico de crecimiento económico para este año, a entre 2.5% y 3.5%, desde un rango de 3% y 4%.
La caída en los precios del petróleo puede tener un efecto adverso sobre los flujos de inversión esperados por la reforma energética, pues los proyectos se vuelven menos rentables.
Por otro lado, está la expectativa de que la Fed en Estados Unidos inicie con el aumento en su tasa de interés en junio, los inversionistas han trasladado sus recursos hacia mercados con mayores rendimientos y más seguros.
Esto ha generado un menor apetito sobre todo en instrumentos como los Cetes y de corto plazo. De acuerdo con cifras de Banxico, la tenencia de Cetes en manos de extranjeros disminuyó en 24,455 millones de pesos en febrero.
Otro factor que afecta esta situación es la incertidumbre por Europa, ya que el estira y afloja entre el nuevo Gobierno de Grecia y las autoridades de la zona euro también se ha encargado de inyectarle inestabilidad a los mercados financieros.
Así pues, los especialistas coinciden en que aunque la liquidez que inyecta Banxico con las subastas de dólares tiene un efecto psicológico positivo en el mercado, en el corto plazo el principal determinante de los movimientos en el mercado cambiario seguirá siendo la especulación relacionada a la política monetaria de la Fed.
Y como dato adicional, hay que considerar que el Banco Internacional de Pagos ha indicado que el peso mexicano se ha convertido en parte del grupo de las 10 monedas más negociadas del mundo, y en 2013 su facturación llegó a 135,000 millones dólares.
Lo cierto es que este factor netamente económico, invariablemente tendrá un efecto en el contexto político del próximo seis de junio.
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