Saber quién ganaría una pelea entre Batman y Spiderman, revelar cuál es nuestro desayuno diario o que videojuegos son nuestros favoritos, pueden marcar la diferencia a la hora de realizar una entrevista de trabajo.
Las nuevas estrategias que han adoptado los reclutadores de capital humano, consideran este tipo de aspectos como fundamentales para saber cómo reaccionaría el contratado a una situación bajo presión, su capacidad de organización, liderazgo, visión de futuro y habilidad de análisis.
Y es que no solo la capacidad académica o el paso por distintos empleos que enriquezcan nuestra historia curricular, son suficientes para ponderar las competencias de un perfil, que deberá enfrentarse a un entorno cambiante adentro y afuera de la organización.
Por ejemplo, a la hora de decidir quién gana entre Batman y Spiderman, el entrevistado no debe dejarse guiar por sus preferencias y elegir al superhéroe con el que se identifica, sino evaluar en qué escenario se llevará a cabo el duelo, es decir, debe solicitar la información suficiente para tomar la decisión. Igual sucede en el contexto laboral, la mayoría de las veces los trabajadores obedecen las instrucciones del jefe sin contar con la información suficiente y después surgen las dudas a la hora de ejecutar la instrucción.
Es por esta razón que las organizaciones buscan hoy a los recursos humanos pensantes, capaces de aportar a la empresa la capacidad de análisis y visión en un momento dado le permita marcar la diferencia en una situación de adversidad, o aportar el talento necesario para buscar un nuevo rumbo en el crecimiento de la empresa.
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