Era 1988. Al tomar protesta
como presidente de México, Carlos Salinas de Gortari anunció que su gobierno
pondría en marcha el "Programa Nacional de Solidaridad Social" como
medida para combatir los niveles de pobreza en pueblos indígenas, campesinos y
en zonas marginales de las principales ciudades. La estrategia se aplicaría a
través de la participación comunitaria ya que los apoyos del Gobierno se
otorgarían mediante 255 mil comités en todo el país.
Así, por primera vez el
Gobierno Federal contaba con un mapa puntual de la pobreza en el país que en
1994 ubicaba al 52 por ciento de los mexicanos en condición de pobreza
patrimonial y como dato adicional, sería recordado por un video musical en el
que participaron los artistas de moda de aquel entonces, conmovidos por la
generosidad del programa.
Años más tarde, aunque no
hubo variación en los colores del partido que llegó al poder, Ernesto Zedillo
Ponce de León le cambió el nombre a la estrategia y también le agregó algunos
candados: a partir de agosto de 1997, Solidaridad se transformó en el
"Programa de Educación, Salud y Alimentación" (Progresa) y los
comités para distribuir el recurso del Estado desaparecieron para que el apoyo
fuera entregado directamente a los beneficiarios a cambio de comprobar un eran
sujetos de atención médica y educativa.
La crisis financiera había
hecho estragos en nuestro país y los índices de pobreza durante este sexenio
llegaron a alcanzar el 69 por ciento en el año 1996 de acuerdo a estadísticas
del Coneval, aunque al final del sexenio el indicador se ubicó en 53 por
ciento.
Para el Gobierno de Vicente
Fox los resultados del combate a la pobreza no eran mucho más significativos,
por lo que en 2002 le cambió el nombre al programa a por
"Oportunidades" y agregó a la estrategia los apoyos para familias
pobres que vivieran en zonas urbanas. Incrementó el presupuesto del Gobierno
Federal en un 70 por ciento y comparado con su antecesor, consiguió que en el
último año de Gobierno el índice de pobreza patrimonial en el país fuera del
42.9 por ciento.
Con Felipe Calderón el
nombre de Oportunidades se mantuvo, pero agregó estímulos a los beneficiarios
con acciones alimentarias y esquemas como el Piso Firme, además de que
incrementó el monto del recurso en efectivo que recibían las madres de familia.
No obstante, el indicador de pobreza de acuerdo al Coneval volvió a ubicarse en
47.6 por ciento de la población.
Y ahora, en ocasión de su
Segundo Informe de Gobierno, Enrique Peña Nieto modifica una vez más el nombre
y características del programa. En adelante se llamará "Prospera".
Entre las primeras acciones que ha adelantado al respecto, los mexicanos
adscritos a esta estrategia podrán recibir becas para estudios universitarios o
técnicos superiores, acceso a programas de educación financiera, ahorro,
créditos y seguros.
Sin embargo expertos se
cuestionan si la modificación realmente es un cambio de nombre y forma parte de
un diagnóstico detallado de la situación y debilidades del programa anterior; o
si es, más bien, un intento por desvincularse de los programas anteriores y
generar una nueva marca.
En todo caso, y en números
absolutos, de 1990 hasta la fecha el número de pobres en México ha aumentado 16
por ciento, de 46 millones que había entonces a 53.3 millones que existen actualmente.
No por nada, el manejo de los programas sociales para los gobiernos de
cualquier color, han sido una estrategia muy rentable.
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