Los mexicanos trabajamos en
promedio 2250 horas al año, pero nuestro nivel de productividad sigue siendo el
que teníamos en 1979.
Son datos muy decepcionantes
tanto para la clase trabajadora, como para los reclutadores de personal, y los
patrones que buscan talento humano para hacer crecer sus proyectos.
De acuerdo a información de
la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la
productividad de un trabajador mexicano equivale a un tercio de la de un
español, el 23 por ciento de lo que produce un francés y 19 por ciento de lo
que se genera en Irlanda.
Y es que la competitividad
del mercado laboral mexicano no ha ocupado todavía el nivel de prioridad en la
agenda nacional que debería para hacernos crecer.
Por eso, para incentivar la
productividad en el país requerimos que los mexicanos mejoremos nuestras
capacidades de trabajo en equipo, aprendamos a establecer metas a corto plazo y
ampliemos nuestros conocimientos en idiomas, tecnologías y emprendimiento.
Como trabajadores es preciso
hacer más eficiente nuestra organización laboral mediante el trabajo en equipo,
así como saber identificar fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas en
el entorno. Sólo así comenzaremos a marcar diferencia, y lograremos traducir el
esfuerzo del trabajo diario en retribuciones económicas más justas y verdadera
calidad de vida.
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