viernes, 31 de octubre de 2014

Sacándole provecho al vecino

Culiacán, Sinaloa; Cancún, Quintana Roo; el Valle de México, la zona metropolitana Zamora-Jacona, Michoacán, y Veracruz, son las ciudades que gozan de las economías más estables en el país. De acuerdo con el Índice de Ciudades Competitivas y Sustentables 2014, que elaboró Banamex, el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras) y el Infonavit, este grupo lidera una muestra de 78 urbes en 379 municipios, que representan 64 por ciento de la población nacional y 83 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de México.

El indicador evalúa 14 subíndices. Uno de ellos es, precisamente, el de economía estable, el cual analiza las principales características de la actividad económica y el acceso al crédito para empresas y familias.

El ranking general lo lidera Monterrey. Actualmente, detalla el documento, es la tercera ciudad más grande del país en población, pero la segunda más importante en cuanto al valor de la producción económica, además del principal centro manufacturero y financiero del norte del país.

Monterrey combina un buen clima de negocios con una fuerza laboral educada, talentosa e innovadora; por lo mismo, concentra grandes empresas y universidades de calidad" aunque la inseguridad es el mayor reto de la ciudad. A esta metrópoli le siguen la zona conurbada Puebla-Tlaxcala, Valle de México, Guadalajara, Los Cabos, Juárez, Ciudad del Carmen, Cancún y la región San Luis Potosí-Soledad de Graciano Sánchez.

Curiosamente, para que ambas localidades potosinas destaquen deben ser consideradas como una zona conurbada, un ente que han formado entre ambas ciudades a pesar de sus diferencias. Por eso es una lástima que mientras a nivel nacional se reconozca el potencial que pueden tener en base a sus colindancias geográficas, en la visión doméstica las relaciones se limiten a la competencia que ambos municipios tienen.

Especialmente a últimas fechas, cuando pareciera que la guerra de campañas mediáticas y en redes sociales tienen el único fin de denostar los aciertos que pudiera tener uno y otro gobierno municipal, simplemente por tener visiones distintas de ejecutar los proyectos.

Las ciudades se han convertido en el hábitat primordial humano; se estima que para el 2050 más de 70 por ciento de la población vivirá en esos espacios. Por eso el potencial que la zona conurbada que conforman San Luis Potosí y Soledad de Graciano Sánchez está estrechamente ligado a la capacidad que sus gobiernos tengan para cumplir con finanzas públicas sanas, impulso a políticas que den prioridad a la sustentabilidad, fortalecimiento de sus capacidades productivas, y proyectos que fomenten el desarrollo económico respetuoso con el medio ambiente.  

Justo en esa perspectiva es que se encuentra la respuesta cuando nos preguntamos porqué San Luis Potosí no termina de dar el salto como lo han hecho otras ciudades medias, donde el progreso económico y el desarrollo urbano ordenado ya son una realidad: esas ciudades han sabido sacarle provecho a la relación con sus vecinos.


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