viernes, 15 de agosto de 2014

El regreso a clases como acto de fe

Como un acto de fe, millones de padres de familia de México apostamos por la educación de nuestros hijos en cada regreso a clases.

Sea público o privado el plantel donde inscribimos a nuestros hijos, hacemos un esfuerzo importante por dotarlos de los artículos que en las escuelas les solicitan y que en esta temporada se incrementan hasta un 30 por ciento: cuadernos, libros, colores, lápices, lapiceros, marcadores indelebles y para pintarrón, diferentes tipos de resistol, así como una variada lista de material para papelería, para las actividades que se realizarán en el transcurso del año, como si al paso del mismo ya no fueran a solicitar más. Además, libretas deben ir forradas con instrucciones específicas y distintas en cada caso, de acuerdo a la asignatura y deseos del maestro de grupo o clase especial que corresponda.

Mención aparte merecen los costos por sociedad de padres de familia, el pago de festejos por adelantado y el apoyo económico para mantenimiento para los inmuebles, que deben solventarse antes del inicio del ciclo escolar.
En el caso de las escuelas públicas, la falta de transparencia y obligatoriedad con que se impone la cuota para padres de familia persiste, aún y con los llamados que la Secretaría de Educación Pública realiza a los directivos, los exhortos a no cometer abusos se quedan como meros llamados a misa. Y qué decir de los abusos en escuelas particulares, donde no existe una norma que limite el costo de colegiaturas e inscripciones y donde la Procuraduría Federal del Consumidor no ha tenido el papel relevante que desearían los tutores de los menores.


Así, como cada año, los padres de familia de nuestro país apostamos por la educación de nuestros hijos como la única herencia que se les puede legar para un futuro con mejores oportunidades, sin reparar en los esfuerzos que deban hacerse para cumplir con lo que las escuelas nos piden, aunque esos buenos deseos se paren en seco con las decepciones que nos genera la todavía baja calidad educativa de nuestro sistema.

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